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Ventana Abierta/Alberto Corona

Crónicas

Venezuela a pie: La esquina de los mil sabores (VIII Parte)

Venezuela a pie: La esquina de los mil sabores (VIII Parte)

Por Alberto Corona

Mérida, Venezuela.- Una de las curiosidades más atrayentes de la ciudad venezolana de Mérida lo es sin duda alguna la heladería Coromoto, conocida mundialmente por tener más de 800 variedades de helado.

   A pocas cuadras de la Plaza Bolívar, considerada el corazón de la urbe, se encuentra en una no menos concurrida esquina esta famosa heladería, célebre por haber entrado al récord Guinness en los años 1991 y 1996 con el mayor número de sabores que establecimiento alguno de este tipo haya comercializado.

   Hacia allá nos dirigimos luego de nuestro recorrido por el sorprendente teleférico, joya tecnológica que recorre 12,5 kilómetros y llega a una altura de cuatro mil 765 metros sobre el nivel mar.

   Una vez allí, el dueño del lugar y creador de todos los helados, Manuel Da Silva Oliveira, al enterarse de nuestra presencia nos recibió afablemente, pese a estar ocupado en una de sus nuevas creaciones.

   En un breve intercambio, Da Silva Oliveira confesó a este reportero que cuando abrió el local hace más de dos décadas ni siquiera sabía preparar tales postres.

   Con una sonrisa, quizás cómplice del recuerdo de aquellos inicios, comenta que el primer sabor fuera de lo común que creó fue el de aguacate.

   Hoy este exótico helado goza de gran popularidad junto a otros muchos como el de queso, pescado con cerveza o hallaca.

   "Yo trabajé en casi todo, fui cocinero, dependiente y barman, pero jamás había trabajado con helados", cuenta con su carismática manera de ser.

   En tanto, los lugareños y turistas, con sus cámaras de fotos colgando, degustan sus pedidos y se van recomendando los sabores en medio de los más simpáticos comentarios, en todos los idiomas.

   Este devenido rey de los helados afirma que los más osados piden pescado con cerveza, con cebolla o con ajo, sin embargo, asegura que "ají chirle" es la más rara de sus creaciones, aunque uno de los más pedidos.

   El local no deja de producir cierta nostalgia ajena, pues en sus paredes puede observarse una galería fotográfica de los personajes que la han visitado, junto a cartas y postales de aliento y agradecimiento en diversos idiomas por tal oportunidad.

   Mientras, una larga fila serpentea por todo el lugar, ansiosa de degustar lo que sin dudas para muchos será una sorpresa.

   Desde el día que fue reseñada en el libro de récords como el sitio que ofrece más variedad de sabores en el mundo, su fama no ha dejado de crecer y sus creadores no han parado de inventar más opciones para quienes desean probar un helado exótico e inusual.

   Creada en 1980, la heladería se erigió en una casa colonial que, con el tiempo y por la demanda de los asiduos visitantes, se ha ido agrandando tanto en tamaño como en la cantidad de sabores que ofrece.

   Este negocio, según comenta uno de los dependientes, abrió sus puertas con apenas tres sabores y un concepto bastante tradicional para este tipo de establecimiento.

   Al no encontrarse más frutas o alimentos naturales en un tiempo determinado, agrega, los dueños comenzaron a mezclar distintos productos hasta crear las delicias que hoy se ofertan diariamente.

   Hay sabores que tienen su nombre específico, que en nada nos revela de qué se tratan hasta que lo degustamos, como "¿Me amas?", "Sexo en la playa" o "Venezolana de Televisión", entre otros muchos, en honor a programas o medios de comunicación.

   Al despedirnos de este sorprendente lugar y su atento dueño, para proseguir nuestro viaje por Venezuela, y ya en la puerta, Da Silva Oliveira, aunque es de origen portugués, afirma que ve a Mérida como su tierra y no se imagina fuera de ella.

   Por cierto, este reportero optó por los sabores de arroz con caraotas (frijoles), espagueti y aguacate... ¿qué hubiera escogido usted?.

Venezuela a pie: Mérida (VII Parte)

Por Alberto Corona

Mérida, Venezuela.- Mérida se encuentra ubicado en medio de los tres estados venezolanos andinos, es el punto más importante de la confluencia de toda la región de los Andes y está considerado uno de los principales polos turísticos de esta nación.

   Con una extensión de 11 mil 300 kilómetros cuadrados y una población aproximada de 500 mil habitantes, el estado Mérida se encuentra situado en la zona occidental del país. Limita al norte con el lago de Maracaibo y estado de Trujillo, al sur con Táchira y Barinas, al oeste con Táchira y Zulia, y al este con Barinas.

   Su gente, universidad, instituciones educativas, científicas y tecnológicas, así como parques, museos, actividades culturales, recreativas y deportivas, hacen de la región uno de los estados con mayor arraigo cultural en el país. La Ciudad de Mérida es su capital.

   Es una de las plazas que más turistas atrae, contando con una infraestructura adecuada para tal fin, con gente dispuesta a mostrar al visitante las bondades de una Ciudad que se distingue por su clima.

   Fundada en 1558, Santiago de los Caballeros de Mérida es en la actualidad una hermosa ciudad rodeada de imponentes montañas, con un centro colonial de singular belleza y vistosos parques de gran verdor.

   Su gente sobresale por el trato cordial, amable y hospitalario, que bien le hacen honor a su nombre.

   El centro de la ciudad está rodeado por edificios coloniales de los cuales resaltan el Palacio Arzobispal, el Palacio de Gobierno, la sede de la Universidad de los Andes y la Catedral, una de las más singulares del país.

   La Catedral es considerada una de las iglesias más hermosas de Venezuela, aún cuando es difícil atribuirle un estilo arquitectónico particular, ya que está conformada de una mezcla ecléctica donde la originalidad quizás viene dada por el espíritu del recinto.

   Esta particularidad en el diseño, según explicó a este reportero uno de los fieles que ofrece asistencia a los visitantes, obedece a que su construcción se inició en 1803 y no fue concluida hasta nada menos que en 1960.

   Sus singulares vitrales permiten una iluminación que recuerda a las grandes iglesias clásicas. Sus columnas, arcos, frescos, techo y todo lo que la conforma, hacen de ella una verdadera joya arquitectónica.

   En su interior descansan los restos de San Clemente Mártir -decapitado en los primeros tiempos del cristianismo- donados por el Papa Pío VI al segundo arzobispo de Mérida, monseñor Cándido Torrijos, en 1794.

   Mérida es también una ciudad estudiantil, contando con una de las universidades de mayor tradición en la nación y la segunda en antigüedad.

   La Universidad de los Andes, conocida popularmente como la ULA, ha sido el alma máter de célebres personajes tanto de la región como de la vida nacional.

   Entre sus diversas áreas destaca la Plaza Bolívar, orgullo de los lugareños al tener el busto más antiguo del Libertador en el país. Allí los jóvenes universitarios se reúnen y esparcen por todas sus áreas con su habitual desenfado.

   A su vez, en el mercado principal de la ciudad se puede conseguir una gran variedad de productos de artesanía de la zona y de otras regiones, así como souvenir y comidas típicas de los andes venezolanos.

   Una de las curiosidades más atrayentes de Mérida lo es sin duda alguna la heladería Coromoto, conocida mundialmente por tener más de 800 variedades de helado.

   Allí se pueden degustar los sabores más increíbles e inimaginables como los de cerveza, plátano, arroz, espaguetis, cebolla o los más tradicionales y clásicos.

   La heladería Coromoto figura en el libro Guinness, por tener el récord mundial en variedad de helados y desde que abre sus puertas permanece totalmente atiborrada de gente que viene a disfrutar o a llevarse una sorpresa con los sabores que ofrece.

   Los merideños también son amantes de las fiestas. La más conocida es la Feria del Sol, que se celebra en carnaval y donde se llevan a cabo innumerables corridas con los mejores toreros tanto del país como foráneos.

   Otro aspecto que llama la atención en Mérida son los Frailejones, los únicos arbustos que pueden sobrevivir la altura y los cambios de temperatura (de 40 grados centígrados a -15 grados en un solo día).

   Estos arbustos adornan las laderas de la montaña que rodean a Mérida y pueden vivir más de 150 años.

   También destacan sus lagunas, huellas de antiguos glaciares que ofrecen vistas hermosas e interesantes paseos, algunos como Mucubají son fácilmente accesibles por estar cerca de las carreteras pero otros requieren largas caminatas.

   Una de las más sobresalientes atracciones de Mérida es que cuenta con el teleférico más alto del mundo, que va desde la misma ciudad hasta el Pico Espejo, a más de cuatro mil 600 metros.

 

 

Venezuela a pie: La Virgen del Valle (VI Parte)

Por Alberto Corona

   La Virgen del Valle es una de las más antiguas imágenes veneradas en Venezuela y tiene su Santuario en el pueblo del Valle del Espíritu Santo, en la Isla de Margarita, estado Nueva Esparta.

   Desde hace cerca de cinco siglos, sus devotos y los que no, acuden a este sitio para ver a la "Virgencita", que recibe al visitante con sus ojos semidormidos y con cierta melancolía.

   Diversas narraciones circulan acerca del origen de la Virgen, en las cuales se interrelacionan elementos históricos, leyendas y tradiciones propias del folclor venezolano.

   Entre ellas, una de las más contadas por los guías se refiere a su vínculo con la conquista española, cuando surgió en la isla de Cubagua la ciudad de Nueva Cádiz y sus habitantes recibieron, hacia el 1530, una imagen de la Inmaculada Concepción para colocar a la urbe bajo su resguardo.

   Un huracán arrasó la localidad en 1541 y la imagen se salvó de forma milagrosa, tras lo cual fue llevada a una hacienda en El Valle de la isla de Margarita, donde se le construyó una pequeña ermita.

   Otra de las leyendas recoge la intervención divina, al destacar que la imagen fue pintada por los ángeles que la llevaron a los indios, con el propósito de lograr que los protegiera de los maltratos por parte de los colonizadores.

   También conocida como la Patrona de los Marineros, es invocada por estos antes de zarpar a sus faenas, en busca de seguridad en el mar y una pesca abundante.

   Los margariteños tienen un profundo sentido de la religiosidad y celebran cada año el día de la Virgen del Valle, consagrada por Juan Pablo II como la patrona del oriente y de la marina venezolana.

   Para la ocasión, los lugareños acogen a miles de peregrinos, los cuales acuden al santuario ubicado en El Valle, sitio que precisamente le aporta el nombre.

   Según relataron lugareños a este reportero, cada 8 de septiembre la isla se viste de fiesta para celebrar el día de la Virgen.

   Los devotos acuden de todas las regiones del país al pintoresco pueblito del Valle, donde se organizan bazares, pistas de bailes y ventas de comida, además de escucharse por todas partes la contagiosa música venezolana.

   Por supuesto, la misa celebrada y las comuniones colectivas, así como la presentación de ofrendas ocupan un lugar destacado en la festividad que el pueblo tributa a su patrona.

   Ese día, la imagen de la Virgen deja su santuario para asistir, vestida de gala, al oficio litúrgico y recibir los honores de sus devotos.

   A través de una estrecha y larga callejuela que une la entrada del pueblo al Santuario, una masa de cabezas y hombros que bulle de un lado a otro ve avanzar a su divinidad.

   El 8 de septiembre es además el momento de agradecer por los milagros concedidos, lo cual se refleja en los numerosos objetos -muchos elaborados en oro, plata y piedras preciosas- ofrendados a la Virgen.

   Uno de los milagros más conocidos y contados al visitante es el de un pescador de nombre Domingo, quien mientras buscaba perlas en el fondo del mar fue alcanzado por un rayo, debido a lo cual estuvo a punto de perder su pierna.

   Sin embargo, este prometió a la Virgen la primera perla que encontrara, al sanar como pago por el milagro.

   Tras recuperar su salud, Domingo volvió al fondo del mar para cumplir su promesa a la Virgen.

   Al abrir una de las ostras encontró una perla que reproducía la forma de su pierna, la cual ofreció como agradecimiento por el milagro que en él había hecho. Hoy esta perla se puede apreciar en el museo del pueblo.

   Esta es solo una de las muchas historias que guarda la vida del margariteño sobre los milagros de su Virgen, que se puede observar en la Basílica Menor ubicada en el Valle del Espíritu Santo.

Nota: Las fotos correspondientes a este artículo y el anterior serán colocadas en un futuro próximo.

Venezuela a pie: isla de Margarita (V Parte)

Venezuela a pie: isla de Margarita (V Parte)

Por  Alberto Corona

Margarita, Venezuela.- Atrás quedaba el fabuloso paisaje del sureste venezolano y a bordo de un Douglas DC3 sobrevolamos el majestuoso Churún -Merún o Salto Angel rumbo al norte hacia la isla de Margarita, estado Nueva Esparta.

   Situada en la costa norte de Sudamérica, Margarita junto con las islas de Coche y Cabagua, constituyen el único estado insular del pa¡s, que limita por los cuatros puntos cardinales con el mar Caribe.

   Los primeros pobladores de esta hermosa isla fueron los indios guaiqueríes, seres pacíficos y excelentes pescadores que llamaron a este territorio Paraguachoa, que significa peces en abundancia.

   A la llegada de los espa¤oles, los guaiquer¡es los recibieron con todos los honores y Cristóbal Colón bautizó el lugar el 15 de agosto de 1498 con el nombre de Margarita.

   De acuerdo con algunos historiadores, se le colocó este nombre a la isla como una manera de expresarle a la princesa Margarita de Austria, Princesa de Castilla y nuera del Rey de España, todo el amor que por ella sentía.

   No obstante, otros afirman que esta denominación -que significa perla en latín- le fue colocado por el navegante genovés a causa de la gran cantidad de perlas que los indígenas le obsequiaron a su llegada.

   Las grandes riquezas de esta zona, representadas en la gran cantidad de bancos de ostras perlíferas, atrajeron de tal modo a los conquistadores que los llevaron a asentarse en el lugar a partir del siglo XVI.

   Durante la colonia, Margarita fue la puerta de entrada al oriente venezolano, e igualmente fue víctima de ataques de corsarios y piratas, lo cual llevó a sus habitantes a fortificarla.

   La isla también cuenta con numerosos monumentos naturales de valor histórico e interés turístico para la región.

   Casi desde cualquier punto se pueden ver dos colinas gemelas de unos 100 metros de altura, cuya sugestiva apariencia recuerdan los senos de una mujer, el cual tienen por nombre Las Tetas de María Guevara.

   Cuentan que María fue una mestiza muy atractiva y popular entre los pescadores de la zona, quienes en honor a sus bondades físicas nombraron a las dos colinas con su nombre.

   También destaca por su belleza la laguna de Las Marites, conocida en épocas pasadas como la laguna de María Salazar y declarada Monumento Natural en 1974.

   A unos 12 kilómetros de Porlamar, ese reservorio de agua salada est poblado por manglares que forman falsas islas separadas por intricados canales y amplias avenidas acuáticas, donde abundan numerosas especies de peces y aves.

   Su salida al mar se bifurca en dos bocas; la de ¥o Victorio al este y la de El Yeque al oeste, quedando entre ambas una formación arenosa denominada Isla del Yeque.

   Según explicaron los lugareños a este reportero, una de las tradiciones folclóricas más arraigadas en la región es El Carite, un pintoresco baile que escenifica una historia de pescadores, en medio de cantos y música.

   Los bailarines representan a los tripulantes de una lancha llamada Nueva Esparta, y narran las aventuras que viven mientras intentan atrapar a un pez llamado carite.

   Hombres y mujeres participan formando una comparsa y ejecutan movimientos de ataque y defensa alrededor de la embarcación hasta que finalmente el animal es pescado y llevado al bote.

   Luego, las mujeres reparten simbólicamente el producto de la pesca ente los presentes, quienes devuelven a cambio algo de dinero.

   La vestimenta que emplean los pescadores es de franela a rayas, pantalón remangado a media pierna, alpargata y un ancho sombrero, mientras que las muchachas usan trajes largos y cestas en la cabeza.

   Otro de los aspectos sobresalientes de la isla es su cocina, la cual se distingue por una gran variedad en la preparación de platos a base de pescado y frutos del mar.

   Sin embargo, las empanadas hechas con harinas de maíz y rellenas con carne, queso, pescado u otros sabores, llamadas Cachapa, aún cuando no es original de la isla, se han convertido en una de las opciones más apetitosas mientras se camina por sus calles y pueblos.

   Los margariteños tienen un profundo sentido de la religiosidad y celebran cada a¤o el día de la Virgen del Valle, consagrada por Juan Pablo II como la patrona del oriente y de la marina venezolana.

   Para la ocasión, los lugare¤os acogen cada a¤o a miles de peregrinos, los cuales acuden al santuario ubicado en El Valle, sitio que precisamente le aporta el nombre.

   Diversos relatos circulan acerca del origen de la Virgen, donde se interrelacionan elementos históricos, leyendas y tradiciones propias del folclor venezolano.

Venezuela a pie: Churún Merú (IV Parte)

Venezuela a pie: Churún Merú (IV Parte)

Texto y foto por Alberto Corona 

En el sureste de Venezuela, en lo profundo del estado Bolívar, se encuentra una de las más espectaculares maravillas de la naturalaza y una de las metas turísticas más ambicionadas por quienes vistan la nación sudamericana.

   En su infinita variedad de recursos naturales y belleza paisajística sin igual, el Parque Nacional Canaima alberga al majestuoso Auyan-Tepuy o Montaña del Diablo de dos mil 400 metros de altura sobre el nivel del mar.

   Desde este imponente tepuy, voz indígena Pemón que significa montaña, salta al vacío una corriente de agua cristalina conocida como Churúm-Merún o Salto Angel, que con una caída de 979 metros es el más alto del planeta.

   El salto debe su nombre popular al aviador estadounidense James Crawford Angel quien lo mostró al mundo en el año 1937, aunque ya los nativos del lugar lo conocían, considerándolo un lugar sagrado y hogar de los dioses.

   Hay muchas maneras y vías de llegar a este sorprendente lugar, pero todas comienzan en la laguna Canaima, ubicada en el parque que lleva su nombre y desde donde este reportero partió a su encuentro.

   En nuestro caso, optamos por realizar la travesía a través del río Carrao, y aunque normalmente este viaje se hace en tres días, decidimos hacerlo en uno solo.

   Al día siguiente de nuestra llegada a Canaima y tras un descanso reparador y un abundante desayuno, pues la jornada que nos esperaba era de varias decenas de kilómetros, partimos a las 05:00 de la mañana (hora local).

   Con apenas lo indispensable para nuestro viaje, abordamos las curiaras o lanchas de un solo tronco ahuecado de madera autóctona y con un potente motor fuera de borda que nos llevarían hasta el salto, a la vez que nuestras expectativas aumentaban por segundo.

   Maniobrada por dos pemones, la curiara surca las aguas del Carrao y desde el primer instante nos comienza a deleitar el color de sus aguas ambarinas, zafiro o vinotinto que se entreteje con el verde de la selva que nos rodea.

   Desde allí pudimos contemplar un inolvidable amanecer viendo salir al sol entre varios tepuyes y apartar la neblina que hacia nuestro frente cubría algunos de estos grandes colosos.

   En la medida que avanzábamos podíamos apreciar toda la magnificencia de estas elevaciones, consideradas las rocas más antiguas de la geocronología del plantea, pertenecientes al período precámbico, cuya data se calcula entre mil 500 y dos mil millones de años. 

   Hogar de los dioses de la mitología indígena, de sus cumbres aplanadas y escarpadas paredes verticales de arenisca rosada o amarillenta descuelgan cientos de cataratas para conformar uno de los paisajes más sobrecogedores del mundo.

   Luego de unas dos horas de travesía, hicimos un alto para continuar viaje a pie y evitar de esa manera los peligrosos rápidos, que los guías tratarían de pasar para encontrarnos unos tres kilómetros río arriba.

   Caminamos por unos 40 minutos contemplando las bondades del lugar, para juntarnos con nuestra curiara, que nos transportó nuevamente por el río hasta el sitio esperado.

   Hacia el mediodía llegamos a la confluencia del Churún, por donde remontamos hasta llegar al pié del cerro que debíamos ascender para contemplar de cerca el Churún Merú.

   Una vez en isla ratón, desembarcamos y dejamos parte de nuestro equipaje en un campamento situado al pié de la montaña que debemos subir para contemplar de frente al objeto de nuestras penurias y alegrías.

   El ascenso es penoso pero tiene la mejor de todas las recompensas; ante nuestros ojos está la caída de agua más alta del mundo.

   La vista es impresionante y la llovizna producida por el salto refresca el calor producido por la subida. El agua cae estruendosamente convirtiéndose en finas gotas que el viento arrastra empapándolo todo.

   Su altura es tan grande que apenas se puede apreciar en toda su magnitud, pero que no deja lugar a dudas sobre su grandeza.

   Allí permanecemos por varios minutos admirando todo el esplendor del paisaje y una vez descansados, iniciamos el descenso para bañarnos en las heladas aguas del Churún.

   En el campamento, nuestros amigos los pemones nos preparan unos deliciosos pollos hechos en vara antes de devolvernos río abajo.

   De vez en cuando miramos hacia atrás para despedirnos del Churún Merú y prometernos que esta no será nuestra última visita.

   Ahora el paisaje y el recuerdo se entremezclan para decirnos que algunos lugares son sencillamente especiales, y este es el caso del Parque Nacional Canaima y su imponente Salto Angel.

Venezuela a pie: Un mundo perdido en el tiempo (III Parte)

Venezuela a pie: Un mundo perdido en el tiempo (III Parte)

Texo y foto por Alberto Corona

En el corazón del estado venezolano Bolívar se encuentra uno de los lugares más fabulosos del mundo por su infinita variedad de recursos naturales y espectacular belleza paisajística, conocido hoy como Parque Nacional Canaima.

   Durante nuestro recorrido por este paraíso terrenal, pudimos apreciar como innumerables ríos, caudalosos unos, tranquilos otros, se entretejen con el verde de la selva o serpentean por las sabanas abiertas.

   En la lejanía a los tepuyes, voz indígena Pemón que significa montaña, rompen el horizonte, y en la medida que uno se acerca a estos colosos ancestrales es llevado de la mano a épocas remotas.

   Aquí reposan las rocas más antiguas de la geocronología del plantea, pertenecientes a período precámbico, cuya data se calcula entre mil 500 y dos mil millones de años.

   Hogar de los dioses de la mitología indígena, de sus cumbres aplanadas y escarpadas paredes verticales de arenisca rosada o amarillenta descuelgan cientos de cataratas para conformar uno de los paisajes más sobrecogedores del mundo.

   Acá se encuentra el majestuoso Auyan-Tepuy o Montaña del Diablo de dos mil 400 metros de alturas sobre el nivel del mar y desde donde surge el Churúm-Merún o Salto Angel, que con una caída libre de 979 metros es el más alto del planeta.

   Este lugar enigmático reúne unos 40 tepuyes, entre los que destacan el Kurún Tepui o Cerro del Zamuro (a mil metros sobre el nivel del mar), el Kurawaina o El Hilo del Arco (mil 100 metros) y el Topochi (a 900 metros).

   Estos tres últimos se pueden admirar mientras se navega en curiara o lancha por la laguna de Canaima rumbo al salto El Sapo, al cual le anteceden las cascadas Ukaimá (atracción de las personas), Kauyipá Merú o Golondrina, Hacha y Wadaima.

   Según las creencias indígenas, los habitantes y guías no deben mirar fijamente a este, pues el inexperto y curioso podría ser absorbido por ella sin retorno.

   La fauna silvestre del lugar y su exuberante flora participan también de este concierto de vida, que combina selva, valles, bosques y sabanas con vientos y lluvias torrenciales alternados con cielos abiertos de un azul incomparable.

   Grandes mamíferos como la danta o tapir (Tapirus terrestris) rondan la espesura de estas tierras, mientras el jaguar (Phantera onca) impone su supremacía en estos ecosistemas.

   Otros animales comunes, que no fáciles de ver, son el oso melero, el venado matacán rojizo, la comadreja, el mono machín, el zorro cangrejero por solo citar algunos.

   En Canaima la vida silvestre de las regiones bajas encuentran refugio en las selvas y bosques de las galerías que las tapizan, mientras en los tepuyes varía según la altura, con una significativa presencia de reptiles y anfibios, muchos de ellos endémicos.

   Sin embargo, las autoridades del lugar explicaron a reportero que cinco mamíferos están en peligro de extinción, como son el oso hormiguero gigante u oso palmero (Myrmecophaga tridactyla), el armadillo, la nutria gigante, así como el tigre mariposo y el ocelote o cunaguaro manigordo.

   Asimismo, numerosas especies de ranas y sapos habitan cerca de las quebradas y zonas húmedas, entre los que destaca el sapito minero, como le llaman los lugareños.

   Sus colores brillantes son una advertencia a posibles depredadores, pues su piel está impregnada de una poderosa toxina, por lo que frecuenta las áreas rocosas cercanas a los ríos con aparente despreocupación.

   Entre las aves más vistosas están el gallito de las rocas (Rupicola rupicola) y la colorida guacamaya roja (Ara chloroptera), además de una infinidad de especies, algunas endémicas.

   Por otra parte, en Canaima se han registrado 72 especies de reptiles, entre los que se encuentran el camaleón sabanero, baba de hocico liso, la iguana, el morrocoy selvático y numerosas serpientes, varias de ellas venenosas como la cascabel.

   La variedad climática y los diferentes niveles altitudinales, unidos a una gran diversidad de fauna y flora, hacen de este parque de tres millones de hectáreas un único y verdadero mundo perdido.

   En nuestra próxima entrega, este reportero llevará a sus lectores hasta el incomparable Churúm-Merún.

 

Venezuela a pie: Haciendo Caminos (II Parte)

Venezuela a pie: Haciendo Caminos (II Parte)

Texto y foto por: Alberto Corona

La Paragua, un pintoresco pueblo venezolano situado en las márgenes del rió de igual nombre, en el estado Bolívar, constituye uno de los ejemplos más notables de la reconversión socio-económica que lleva a cabo el gobierno nacional.
   Dedicado por décadas a la actividad minera de agua, esta población decidió dejar atrás años de depredación ambiental para cifrar sus esperanzas de vida en el desarrollo del turismo sustentable.
   Tras recibir durante varios meses una capacitación por parte del Ministerio de Turismo (MINTUR) para llevar a cabo esa transformación, los habitantes de esta localidad esperan convertirse en un nuevo destino para quienes gusten de la aventura.      
   Este proyecto abarca el fortalecimiento de una ruta turística indígena, la construcción de una gran muelle de 500 metros, así como el mejoramiento de la infraestructura local.
   Para Edgar Marrero, quien desde los 13 años conoció el difícil trabajo de las minas, la reconversión económica que lleva a cabo el gobierno es una manera digna de vivir.
   Marrero trabaja hoy como lanchero y considera que el turismo traerá cambios significativos a la localidad, mientras augura un futuro promisorio para sus habitantes.
   Asimismo, asegura que La Paragua ya no es la misma de años atrás y siente que el poblado está cambiando su historia y las condiciones de vida de los pobladores.
   De acuerdo con el MINTUR, unas 40 mil personas obtendrán a través de la reconversión de la actividad minera por nuevas tareas socio-productivas, beneficios tangibles con la práctica de labores como la siembra, artesanía, gastronomía local y el turismo de aventura.
   La mitad de esa cifra son habitantes de esta tierra, mientras que el resto corresponde a la población flotante que vino a la región a trabajar en las minas, procedentes de Brasil, Colombia, Perú, Ecuador e incluso algunas naciones de Europa, entre otras.
   Como parte del referido programa, los ex mineros recibirán financiamiento e incentivos para sus proyectos turísticos en las áreas de adquisición de motores, transporte terrestre y fluvial, construcción de restaurantes y posadas.
   En tanto, el casco urbano del pueblo será remodelado a fin de hacerlo visualmente atractivo a los habitantes y visitantes.
   Los criterios de la restauración serán los mismos de las etnias indígenas establecidas en la región, con lo cual se pretende no alterar los patrones originales de la localidad y conservar la tipología urbanística de la misma.          
    Nuestra estancia en La Paragua coincidió con un torneo invitacional de pesca de pavón, con el cual el MINTUR realizó la apertura de este pueblo como nuevo destino turístico.
    La competencia se organizó bajo los parámetros de logística, seguridad y montaje que la compañía Producciones Aguas Extremas ha desarrollado en las muy nombradas y conocidas válidas del “Mega Campeonato de Pavón”.
   En conversación con Juan González, director general de esa entidad, supimos que la región es uno de los mejores sitios venezolanos para la pesca de ese ejemplar.
   González alabó el trabajo de reconversión que hace el MINTUR en La Paragua, donde por primera vez los habitantes expusieron y vendieron sus productos y servicios a quienes se acercaron para presencial el evento y disfrutar de las bondades naturales de la localidad.  
   Una característica notable de este evento es que la pesca de Pavón es ecológica, pues funciona bajo el precepto de captura y liberación.
   Es decir, los peces que son capturados deben ser preservados en viveros con recirculación de agua desde el momento en que son atrapados y hasta que son llevados a la mesa de control de los jueces para posteriormente ser liberados.
   Deben irse en perfecto estado de salud y con suficiente energía de manera que puedan ser considerados válidos en la puntuación de los competidores, explicó González.
   La pesca de Pavón en Venezuela se realiza desde hace muchos años. Es una actividad quizás ancestral, pues nuestros indígenas la practicaban con arcos y flechas, acotó.
   En la última década este evento ha tomado un auge significativo, que se evidencia por la cantidad de competidores que se han sumado a esta actividad.
   González, quien lleva ocho años organizando competencias de este tipo, precisó que Producciones Aguas Extremas es una compañía cuyo objetivo principal es promocional todas las actividades acuáticas que se puedan realizar en Venezuela.

Venezuela a pie (I Parte)

Venezuela a pie (I Parte)

Texto y foto por: Alberto Corona

Venezuela, situada al norte de Sudamérica y bañada por las aguas del Mar Caribe con extensas llanuras y montañas que integran la cordillera andina, se perfila como uno de los destinos turísticos más prometedores de la región. 

   Su territorio cuenta con una amplia gama de atractivos naturales, gracias a su diversidad geográfica, lo que permite organizar productos turísticos que combinen llanos, playas, selvas y montañas.
   Además, el país posee una notable riqueza espiritual expresada en numerosas manifestaciones culturales, artísticas e intelectuales.
   Seguramente el lector se haya preguntado el origen de la palabra Venezuela. La versión más conocida y divulgada refiere que este nombre se debe a una sugerencia del navegante florentino Américo Vespucio a partir de un diminutivo de la ciudad italiana de Venecia.
   Los que defienden esta tesis consideran que Vespucio se inspiró en la visión de los palafitos aborígenes en las costas de Maracaibo, que avistó en 1499, un año después de que Cristobal Colón tocara el extremo opuesto (oriental) de lo que hoy conforma el territorio nacional.
   No obstante, otro grupo de historiadores considera que el origen de la palabra Venezuela es indígena y se debe a una pronunciación castellanizada de un vocablo de la lengua propia de la etnia Añú.
   La etnia Añu o Paraujana es la aborigen de la zona de entrada al Lago de Maracaibo, y fueron los pobladores de la laguna de Sinamaica y de los eternos palafitos que allí todavía se edifican.
   Esa lengua está prácticamente extinta tras centurias de segregación, con escasísimos legados transcritos, aunque actualmente se realizan esfuerzos para lograr su resurrección.
   En un recorrido por varios de los principales ejes turísticos de la nación sudamericana, este reportero constató como a través del Ministerio de Turismo (MINTUR) que el gobierno adopta en el sector un modelo de desarrollo sustentable de cara al futuro.
   De acuerdo con las líneas estratégicas trazadas por el presidente Hugo Chávez, la llamada industria sin humo pretende convertirse en parte importante de la diversificación económica nacional, acorde con el proceso de transformación que vive el país.
   Este nuevo esquema, según explicó el ahora ex titular del ramo, Wilmar Castro, persigue la democratización del turismo sobre la base del desarrollo endógeno de las zonas con atractivos turísticos y la proyección de Venezuela, nacional e internacionalmente.
   Todo ello de forma integral, que conjugue los espacios geográficos con la riqueza cultural de las poblaciones que habitan en esas regiones.
   De acuerdo con Castro, la idea es convertir está actividad en uno de los polos de desarrollo de la nación, y contribuya a fomentar un nuevo modelo económico que genere empleos directos e indirectos y recursos para las comunidades.
   Sin embargo, esta labor que da sus primeros pasos plantea el reto de enfrentar y superar cuatro nudos críticos en el sector, según un diagnóstico realizado por el MINTUR.
   Estos son la calidad en la prestación del servicio, la infraestructura de apoyo, así como el diseño de seguridad integral y una nueva política comunicacional que ofrezca a Venezuela de forma integral y no un punto determinado del territorio.
   Por otra parte, la actividad turística en el país tiene su basamento legal en la Ley Orgánica de Turismo, la cual otorga al ramo la importancia que tiene como generador de desarrollo económico y social para los venezolanos.
   El recorrido, que se extendió por 10 días, incluyó una visita a la población de La Paragua y las comunidades indígenas que habitan en sus alrededores, en el Estado Bolívar.
   Esta localidad, rica en atractivos naturales, apenas se inicia en el camino turístico pues sus habitantes, dedicados por décadas  a la actividad minera de agua, decidieron formar parte de la política de reconversión socio-productiva que impulsa el gobierno.
   En esa zona pudimos apreciar también la incorporación de la comunidad indigna pemón de Bethel a la actividad turística.
   El periplo también nos llevó hasta el parque nacional Canaima y su imponente Salto Ángel tras varias horas en lancha o curiara para surcar las aguas del río Carrao.
   La isla de Margarita, en el Estado Nueva Esparta, con sus playas, calles, iglesias y centros gastronómicos formó parte de la ruta antes de proseguir camino al Estado Mérida, con sus montañas y la mundialmente famosa heladería Coromoto y el inigualable teleférico.
   Finalmente el recorrido concluyó en las poblaciones de San Silvestre y San Rafael de Camaguán, en el Estado Barinas, donde la gran sabana -refugio de una variada flora y fauna-  extiende su manto verde por miles de kilómetros.
   En próximas emisiones este reportero pondrá en manos de sus lectores las vivencias y características de esas zonas, hoy pilares fundamentales para el desarrollo turístico de Venezuela.