Venezuela a pie (I Parte)
Texto y foto por: Alberto Corona
Venezuela, situada al norte de Sudamérica y bañada por las aguas del Mar Caribe con extensas llanuras y montañas que integran la cordillera andina, se perfila como uno de los destinos turísticos más prometedores de la región.
Su territorio cuenta con una amplia gama de atractivos naturales, gracias a su diversidad geográfica, lo que permite organizar productos turísticos que combinen llanos, playas, selvas y montañas.
Además, el país posee una notable riqueza espiritual expresada en numerosas manifestaciones culturales, artísticas e intelectuales.
Seguramente el lector se haya preguntado el origen de la palabra Venezuela. La versión más conocida y divulgada refiere que este nombre se debe a una sugerencia del navegante florentino Américo Vespucio a partir de un diminutivo de la ciudad italiana de Venecia.
Los que defienden esta tesis consideran que Vespucio se inspiró en la visión de los palafitos aborígenes en las costas de Maracaibo, que avistó en 1499, un año después de que Cristobal Colón tocara el extremo opuesto (oriental) de lo que hoy conforma el territorio nacional.
No obstante, otro grupo de historiadores considera que el origen de la palabra Venezuela es indígena y se debe a una pronunciación castellanizada de un vocablo de la lengua propia de la etnia Añú.
La etnia Añu o Paraujana es la aborigen de la zona de entrada al Lago de Maracaibo, y fueron los pobladores de la laguna de Sinamaica y de los eternos palafitos que allí todavía se edifican.
Esa lengua está prácticamente extinta tras centurias de segregación, con escasísimos legados transcritos, aunque actualmente se realizan esfuerzos para lograr su resurrección.
En un recorrido por varios de los principales ejes turísticos de la nación sudamericana, este reportero constató como a través del Ministerio de Turismo (MINTUR) que el gobierno adopta en el sector un modelo de desarrollo sustentable de cara al futuro.
De acuerdo con las líneas estratégicas trazadas por el presidente Hugo Chávez, la llamada industria sin humo pretende convertirse en parte importante de la diversificación económica nacional, acorde con el proceso de transformación que vive el país.
Este nuevo esquema, según explicó el ahora ex titular del ramo, Wilmar Castro, persigue la democratización del turismo sobre la base del desarrollo endógeno de las zonas con atractivos turísticos y la proyección de Venezuela, nacional e internacionalmente.
Todo ello de forma integral, que conjugue los espacios geográficos con la riqueza cultural de las poblaciones que habitan en esas regiones.
De acuerdo con Castro, la idea es convertir está actividad en uno de los polos de desarrollo de la nación, y contribuya a fomentar un nuevo modelo económico que genere empleos directos e indirectos y recursos para las comunidades.
Sin embargo, esta labor que da sus primeros pasos plantea el reto de enfrentar y superar cuatro nudos críticos en el sector, según un diagnóstico realizado por el MINTUR.
Estos son la calidad en la prestación del servicio, la infraestructura de apoyo, así como el diseño de seguridad integral y una nueva política comunicacional que ofrezca a Venezuela de forma integral y no un punto determinado del territorio.
Por otra parte, la actividad turística en el país tiene su basamento legal en la Ley Orgánica de Turismo, la cual otorga al ramo la importancia que tiene como generador de desarrollo económico y social para los venezolanos.
El recorrido, que se extendió por 10 días, incluyó una visita a la población de La Paragua y las comunidades indígenas que habitan en sus alrededores, en el Estado Bolívar.
Esta localidad, rica en atractivos naturales, apenas se inicia en el camino turístico pues sus habitantes, dedicados por décadas a la actividad minera de agua, decidieron formar parte de la política de reconversión socio-productiva que impulsa el gobierno.
En esa zona pudimos apreciar también la incorporación de la comunidad indigna pemón de Bethel a la actividad turística.
El periplo también nos llevó hasta el parque nacional Canaima y su imponente Salto Ángel tras varias horas en lancha o curiara para surcar las aguas del río Carrao.
La isla de Margarita, en el Estado Nueva Esparta, con sus playas, calles, iglesias y centros gastronómicos formó parte de la ruta antes de proseguir camino al Estado Mérida, con sus montañas y la mundialmente famosa heladería Coromoto y el inigualable teleférico.
Finalmente el recorrido concluyó en las poblaciones de San Silvestre y San Rafael de Camaguán, en el Estado Barinas, donde la gran sabana -refugio de una variada flora y fauna- extiende su manto verde por miles de kilómetros.
En próximas emisiones este reportero pondrá en manos de sus lectores las vivencias y características de esas zonas, hoy pilares fundamentales para el desarrollo turístico de Venezuela.
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