Cintio Vitier: ejemplo de humanismo
Por Alberto Corona
Bogotá.- El Premio Nacional de Literatura de Cuba (1996), Pablo Armando Fernández, resaltó en esta capital el humanismo del destacado poeta y escritor Cintio Vitier, fallecido en La Habana a la edad de 88 años el pasado 1 de octubre.
Conmovido y triste por la noticia, que le llegó fuera de su patria querida, el autor de "Los niños se despiden" (1968) comentó a este reportero su primer encuentro con Cintio y su esposa Fina García Marruz, el cual se produjo en 1952.
"Fue un encuentro extraordinario, hablamos de todo lo que se puede hablar sobre poesía", momento que considera le marcó para siempre.
Conocer a Cintio y Fina significó mucho para mi, fue definitivo, agregó.
De esa primera reunión Fernández señaló que lo más le llamó la atención sobre Cintio y Fina, a quien considera una de las mayores poetas de la lengua castellana del siglo XX, fue su extraordinaria cordialidad.
Era un hombre amable, muy directo, no era metafórico ni rebuscado en la conversación, subrayó.
Uno se acercaba a ellos de una forma muy familiar y eso nos unió de tal modo que posteriormente en 1959 regresé a Cuba y fui a verles, les lleve mi obra de teatro "Las armas son de hierro" y quedaron muy encantos, recordó.
Obra que su autor reveló fue estrenada en Nueva York a mediaos de la década de los años 50 del pasado siglo y cuya recaudación tras la presentación fue destinada a apoyar la lucha revolucionaria cubana, que en aquel entonces se libraba desde las montañas de la isla de la Sierra Maestra, lidera por Fidel Castro.
Fernández expresó que no cree en la muerte, "porque muere el cuerpo que es polvo, pero el espíritu no muere y Cintio nos dejó una obra monumental, poesía, ensayos, novelas, una dedicación junto a Fina a José Marti como tal vez, sin faltar el respeto a nadie, no hay quien lo iguale", acotó.
Ambos, puntualizó, se dedicaron a reunir y darnos a conocer en su totalidad la obra del apóstol cubano.
Cintió, añadió, nos acercó a Martí de un modo prodigioso, humanamente y eso nos une más espiritualmente a las naciones de este continente.
El destacado poeta, ensayista y narrador cubano también manifestó que le resultó doloroso no haber estado en La Habana durante la despedida de su gran amigo.
"Me hubiese gustado acompañar a su familia, estar con él", dijo en un tono marcado por la distancia física que extraña su presencia aquí por compromisos literarios y académicos.
Fernández también rememoró pasajes difíciles dentro del movimiento literario cubano durante los primeros años de la Revolución, y resaltó la firmeza que supo siempre mantener Cintió en defensa de la patria y la cubanía, que lo hacen merecedor de haber nacido allí, pese a que su ciudad natal fue Cayo Hueso, La Florida, Estados Unidos.
Era un hombre, apuntó, que albergaba un gran conocimiento, una gran capacidad intelectual, tanta que en un momento determinado junto al cristianismo con el comunismo.
Uno (Jesús) entregó su vida por amor al prójimo, y un verdadero comunista no puede hacer otra cosa que darlo todo por amor, explicó.
Entre las cualidades más sobresalientes de Cintio, Fernández honró su firmeza, autenticidad, y su respeto a si mismo.
"Nunca varió, era católico y siguiendo siendo católico, era cubano revolucionario y mantuvo todo su amor y defensa por la Revolución con la autenticidad que un gran cristiano puede hacerlo".
Un hombre realmente admirable, de quien debiéramos seguir su ejemplo y difundir su conducta, su energía, vitalidad humana, que realmente nos ennoblecen a todos, expresó.
En opinión de Fernández, a la que se suman muchos intelectuales del continente, Cintio ocupa un lugar primordial en la literatura Hispanoamérica.
A su juicio, entre los poetas mayores de América, que han contribuido más a que uno se les acerque y lo reconozca como precursores de nuestro ser en el siglo XX, se hallan Pablo Neruda en Chile, Jorge Luis Borges en Argentina, Cesar Vallejo en Perú, Nicolás Guillen en Cuba, junto a Lezama Lima, y en esa cofradía esta Cintio, observó.
El, declaró, ocupa un sitial muy alto dentro de la literatura cubana y latinoamericana, pues abarcó prácticamente todo lo que la palabra indica para acercarse al espíritu humano.
A su vez, consideró que el mejor homenaje que se pudiera rendir a Cintio es mantenerlo vivo a través de su obra, en nuestro corazón y mente, activo, difundir su pensamiento, hacer que se estudie y aproximar a los jóvenes a su lectura.
"Cintio me inició en el camino hacia la luz y ahí seguiré acompañado por él", enfatizó.
Foto de Cintio Vitier tomada de Internet. Puede encontar su biografía en el siguiente enlace: http://www.cubaliteraria.com/autor/cintio_vitier/biografia.html
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