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Ventana Abierta/Alberto Corona

Política

Colombia: una estocada a la paz

Colombia: una estocada a la paz

Por Alberto Corona

Bogotá.- "Se está criminalizando la labor humanitaria, se está criminalizando la tarea de la paz", fue la advertencia lanzada por la senadora colombiana Piedad Córdoba a la opinión pública nacional e internacional al responder a un fallo en su contra.

Admirada por muchos y censurada por otros, la congresista liberal calificó como muy grave para una democracia que se use garrote para quienes no comparten la manera de funcionar de un Estado, en este caso, el Estado colombiano.

Córdoba salió así al paso a una sentencia emitida por la Procuraduría General de la Nación, la cual la destituye e inhabilita por 18 años por presunta colaboración con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

En una rueda de prensa ofrecida ante medios de comunicación locales y extranjeros acreditados en el país, la parlamentaria denunció que la decisión del ministerio público responde a una persecución en su contra por el simple hecho de pensar distinto.

Sostuvo que toda la ofensiva de inteligencia del Departamento Administrativo de Seguridad (policía secreta colombiana), la INTERPOL, la CIA y la DEA son una muestra fehaciente de su inocencia.

Córdoba también alertó que la paz no se puede dejar al capricho de unos y otros; "la paz es la justicia, es el reconocimiento de las instituciones en una sociedad". A su vez, anunció que continuará con su labor para lograr la libertad de los retenidos por la FARC, aunque señaló que la decisión de la Procuraduría va a minar las posibilidades de trabajar de manera incansable.

No obstante, la líder del grupo de la sociedad civil Colombianas y Colombianos por la Paz aseguró que el referido fallo no la va a amilanar y que jamás dejarán solo a los prisioneros y sus familias al indicar que incluso de llegar a la cárcel insistirá en la necesidad de la humanización; "la paz es mi compañera de vida", apostilló.

Por otro lado, la senadora subrayó que la investigación disciplinaria adelantada por el procurador general, Alejandro Ordóñez, no tiene respaldo probatorio, mérito jurídico alguno y menos aún valor moral y ético.

Córdoba señaló que quien temerariamente la acusa y sanciona se encuentra seriamente cuestionado por sus actuaciones en diversos temas políticos y sociales colombianos, al punto de ser investigado por la Corte Suprema de Justicia.

"Esta actuación en contra de lo razonable, es una muestra más de la persecución política que se ha adelantado contra mí en los últimos 12 años", manifestó.

En tanto la reacción nacional e internacional frente al fallo contra la reconocida congresista no se hizo esperar.

Desde Bruselas, el eurodiputado y Coordinador Internacional de Izquierda Unida, Willy Meyer, calificó la sanción como un ataque directo a la posibilidad de una salida negociada al conflicto armado interno de Colombia.

Meyer también consideró que el citado fallo es una "provocación inadmisible y antidemocrática", y subrayó que Córdoba es un símbolo de la vía pacífica de negociación.

Por otra parte, para el Premio Nobel de la Paz argentino Adolfo Pérez Esquivel la medida es terrible y un riesgo democrático para Colombia y América Latina, mientras la senadora chilena Isabel Allende se declaró "bastante sorprendida" al manifestar que el fallo le resulta incomprensible.

Asimismo, el presidente venezolano, Hugo Chávez, lamentó la destitución de Córdoba e indicó que está seguro de su inocencia.

"Si algo ama Piedad Córdoba es la paz, y yo igual que ella, pero ella ama más y anhela más la paz de Colombia que yo por supuesto. Yo estoy absolutamente seguro que Piedad Córdoba es inocente", dijo, citado por medios locales de prensa.

Por su parte, el gobierno ecuatoriano manifestó su preocupación por la situación a través de su canciller, Ricardo Patiño, quien no obstante señaló que su país respeta las decisiones internas de cada nación.

A lo interno el ex presidente colombiano Ernesto Samper, familiares de prisioneros de las FARC, así como aquellos que fueron liberados, políticos, activistas de derechos humanos y ciudadanos en general se solidarizaron con la senadora y expresaron inquietud frente a la medida por el peligro que supone en el proceso de hallar una solución al conflicto interno.

Me preocupa que de ahora en adelante las gestiones humanitarias sean consideradas actos criminales, dijo Samper al referirse a la sanción del ministerio público.

El ex gobernante (1994-1998) sostuvo que para nadie es un secreto que la congresista realizó gestiones con las FARC para la liberación de prisioneros.

"Cuando liberaba secuestrados era una heroína, pero cuando se sabe que tuvo que hacer contactos con la guerrilla, es una criminal", apuntó.

Samper también advirtió que a futuro nadie querrá adelantar tareas humanitarias si prospera el fallo contra la parlamentaria, reconocida nacional e internacionalmente por su labor en aras de hallar una solución al prolongado conflicto armado interno que azota a su país.

No se puede criminalizar a quienes adelantan la búsqueda de la paz, remarcó.

Esta no es la primera ocasión que contra Córdoba se lanzan este tipo de acusaciones, lo que para muchos constituye una persecución orquestada por el anterior gobierno del presidente Álvaro Uribe por sus posiciones políticas, pero sobre todo una estocada a la paz que tanto anhela Colombia.

Foto tomada de Internet

El desaguisado de Uribe y la espera paciente de Santos

El desaguisado de Uribe y la espera paciente de Santos

Por Alberto Corona

Bogotá. - Al presidente electo de Colombia, Juan Manuel Santos, no le queda más remedio que esperar al 7 de agosto para intentar resolver el desaguisado que hereda de la administración saliente en torno a las relaciones con Venezuela.

Santos, quien asumirá las riendas del poder ese día, optó por guardar silencio ante la crisis diplomática desatada con el vecino país, que en opinión de analistas amenaza con escalar niveles superiores si no se controlan a tiempo los ánimos en la Casa de Nariño.

Al conocer que Venezuela anunció la ruptura total de las relaciones y la salida de los diplomáticos de Bogotá en Caracas, Santos expresó que la mejor contribución que podría hacer es no pronunciarse al respecto.

El jefe de Estado electo recordó desde México, donde inició la víspera una gira por la región a fin de intentar un acercamiento con Latinoamérica, que el presidente Álvaro Uribe es el gobernante hasta el próximo 7 de agosto, y como tal, no es prudente que él hable de un tema tan delicado y difícil.

Consciente de que una declaración suya podría comprometer sus anunciadas intenciones de tener buenas relaciones con los vecinos, Santos prefirió guardar silencio y esperar pacientemente por su turno.

Tal pareciera que Santos y Uribe, pese a declararse identificados plenamente el uno con el otro, insisten en adoptar posturas diferentes, al menos, en lo que a las relaciones diplomáticas con Venezuela se refiere.

Mientras el presidente electo instruye a sus colaboradores más cercanos dirigir los pasos para superar la crisis desatada con Venezuela en 2009 a raíz de un polémico pacto militar entre Estados Unidos y Colombia, el mandatario saliente persiste en complicarle el panorama y desterrar cualquier posibilidad de acercamiento.

Y esa posibilidad se dio este jueves cuando Bogotá acudió ante la Organización de Estados Americanos (OEA) para denunciar al gobierno venezolano por la presunta presencia de guerrilleros en ese país, lo cual de inmediato fue rechazado enérgicamente por Caracas y derivó en una ruptura total de las relaciones, agravando así la crisis bilateral.

Sobre este particular el ex presidente colombiano Ernesto Samper fue contundente - al lamentar primero la situación creada- y calificar como desafortunado el manejo que le dio Uribe al tema de las denuncias.

Samper expresó que ese desenlace no le sirve a ningún país y es el resultado de varios meses de desconfianza entre los dos gobiernos.

Es lamentable que esta ruptura se produzca ahora cuando precisamente el cambio de gobierno en Colombia podía llevarnos a ser optimistas de que habría una nueva etapa en las relaciones de los dos países, señaló.

El ex jefe de Estado (1994-1998) sostuvo que el actual gobierno no debió hacer internacional las denuncias sobre la presunta presencia de guerrilleros en Venezuela sino que se pudo apelar al dialogo bilateral.

En su opinión, desde hace varios años los canales diplomáticos entre las dos naciones vecinas están rotos, los cuales hubieran permitido manejar de otra forma las referidas denuncias presentadas por Colombia ante la OEA y que ocasionaron una fuerte tensión entre los dos países.

No obstante, Samper se expresó optimista al manifestar su confianza en que con la asunción del nuevo gobierno de Santos, se puedan reconstruir los vínculos. "Ojalá que con ese cambio tengamos un entorno más favorable", apostilló.

Por su parte, el presidente venezolano, Hugo Chávez, afirmó que se vio obligado a romper relaciones con Colombia por dignidad ante las recientes acusaciones de Bogotá contra su país y aseguró que no aceptará violaciones ni agresiones a la soberanía nacional.

"No nos queda a nosotros por dignidad más que romper totalmente las relaciones diplomáticas con el hermano país, lo anuncio con una lágrima en el corazón", enfatizó.

Sin embargo, el estadista venezolano reiteró que tiene esperanzas de que el nuevo gobierno colombiano contribuya a restablecer el diálogo bilateral, al tiempo que descalificó las supuestas pruebas presentadas por Bogotá en el citado organismo multilateral.

De esa manera la gira de Santos -ahora protocolaria y de buenos oficios- se ve en cierta manera empañada, pues sin duda el tema central en cada uno de las naciones Latinoamericanas por visitar va ser el de la ruptura por sus graves implicaciones, para muchos un desaguisado de su mentor que deberá resolver una vez ponga un pie en la Casa de Nariño.

Foto tomada de Internet.

Venezuela: Una nueva era

Venezuela: Una nueva era

Texto y foto por: Alberto Corona

Caracas.- Con la profundización del proceso revolucionario, encabezado por el presidente Hugo Chávez, Venezuela se coloca ante una nueva era marcada por la trasformación de la sociedad.

   Durante su discurso de asunción para un nuevo mandato, Chávez delineó cinco estrategias fundamentales, que denominó "motores constituyentes", a fin de acelerar el paso hacia la construcción del socialismo del siglo XXI en su país.

   La primera de ellas contempla una propuesta de Ley Habilitante por un período determinado, con lo cual el Ejecutivo estaría en capacidad de legislar en diversas áreas, a fin de consolidar las bases para la transformación de la sociedad.

   Al respecto, la Asamblea Nacional manifestó su disposición de otorgarle esos poderes especiales al presidente de la República, lo que para muchos significa que el proceso revolucionario venezolano ha llegado a un punto de inflexión que exige su ampliación.

   Como segundo eje impulsor, estrechamente vinculado con el anterior, Chávez propuso una profunda reforma de la Carta Magna, dirigida, entre otros aspectos, a la modificación de artículos que en materia económica o política pudieran dar lugar a equívocos.

   Con ello se pretende perfeccionar el sistema de leyes para una transición, sobre bases constitucionales y jurídicas sólidas, de la democracia representativa hacia la participativa, con lo que se eliminaría los vestigios de los anteriores gobiernos neoliberales.

   Un tercer motor de la revolución lo constituirá, según definió el mandatario, una jornada nacional denominada Moral y Luces, que abarca una campaña de educación general integral, que va más allá de las escuelas e instituciones.

   Educación en lo moral, lo económico, lo político y lo social, son a juicio de Chávez, pilares fundamentales para la regeneración de valores a tono con los cambios que se operan el país.

   Asimismo, Chávez denominó como cuarto motor lo que definió como "la geometría del poder", basado en una nueva manera de distribuir los poderes públicos, que otorgue protagonismo a la participación popular, mediante los consejos comunales.

   Estos últimos están llamados a trascender las fronteras de lo local, para integrarse en un proceso que abarque de manera coordinada y coherente a toda la nación.

   En ese sentido, Chávez llamó a revisar la distribución político-administrativa de Venezuela para desmantelar los obstáculos que impiden una mayor eficiencia del ejercicio democrático en todos los órdenes.

   De ahí que el venezolano está llamado a ser sujeto y objeto de la transformación revolucionaria de la sociedad en lo económico, político, cultural, militar y social.

   Todo ello se inscribe en la iniciativa de crear nuevas ciudades y territorios federales, en los que la autoridad recaiga sobre el poder comunal, lo que conlleva una redistribución de las asignaciones y funciones de los poderes públicos.

   Como quinto motor Chávez señaló precisamente la explosión revolucionaria del poder comunal, el cual -según su opinión- tiene mayor fuerza y dependerá del éxito de los anteriores ejes para esta nueva etapa de la administración pública.

   Este elemento, a juicio de analistas, le otorga un carácter genuinamente revolucionario al proceso venezolano, al ir acompañado del fortalecimiento y confederación de los consejos populares.

   En este contexto, el estadista anunció la decisión de nacionalizar sectores estratégicos de telecomunicaciones, electricidad y petróleo privatizados por administraciones anteriores.

   Para el ministro de Finanzas, Rodrigo Cabezas, este proceso de nacionalización constituye un acto irreversible y de soberanía.

   Cabezas, a raíz de la inquietud generada en los mercados, aseguró que una acción de ese tipo no causará inconvenientes por la fortaleza de la economía nacional, con un crecimiento del 10,3 por ciento en 2006.

La actuación en esa dirección, añadió, se va a hacer "respetando el marco legal y constitucional" y llamó a los accionistas minoritarios y trabajadores de esas compañías a dejar a un lado los temores.

   Estas acciones, que incluyen a empresas como Electricidad Caracas y la Compañía Anónima Nacional Teléfonos de Venezuela (CANTV) revierte el proceso de privatización impulsado por el Fondo Monetario Internacional (FMI).

   De esa manera, Venezuela será la primera nación del planeta en finalizar el desmontaje de los fundamentos económicos de las políticas neoliberales impulsados en la década del 90 del pasado siglo, para avanzar hacia una nueva era.

Chávez: Los desafíos de un nuevo mandato

Chávez: Los desafíos de un nuevo mandato

Texto y foto por: Alberto Corona

Caracas.- Tras una contundente victoria, el presidente reelecto de Venezuela, Hugo Chávez, tiene ante sí el desafío de encaminar el destino del país hacia un nuevo modelo social incluyente de desarrollo.
   El amplio apoyo popular al mandatario se basa en el reconocimiento de la mayoría del pueblo venezolano a la política social impulsada por el jefe de Estado.
   Esta se sustenta en el propósito de alcanzar una mejor distribución de la renta petrolera de la nación, quinto exportador de hidrocarburos a nivel mundial.
   Para este nuevo período de su mandato, Chávez -según ha expresado en reiteradas ocasiones- se propone profundizar el carácter socialista, a partir del criterio de que el sistema capitalista no resolverá los problemas del país.
   En las nuevas líneas estratégicas que plantea la proyección socialista y la profundización del proyecto revolucionario, constituye un desafío fundamental la superación de las viejas estructuras heredadas de la IV República.
   Esto, según Chávez, no se limita a un cambio profundo en la institucionalidad del Estado, donde todavía predomina el elemento representativo y burocrático, sino implica la necesidad de un cambio cultural y de paradigmas político-teóricos en el movimiento popular.
   La concepción de un partido único que aglutine a las fuerzas del proceso revolucionario, concentrará también el debate de los venezolanos en un congreso ideológico previsto para el próximo año.
   Ello es visto como un instrumento fundamental en el próximo período para avanzar en la radicalización de un nuevo modelo social.
   En tanto, la amenaza de agresión exterior no ha desaparecido del todo. El gobierno de Estados Unidos continúa con sus miras puestas sobre la nación sudamericana y pendiente de cualquier oportunidad para lanzar su estocada.
   En tal sentido, cobra relieve una nueva doctrina de defensa fundamentada en la guerra del pueblo, que recoge experiencias internacionales como la resistencia en Iraq y Líbano.
   Mientras, gana espacio la conformación de un sólido bloque antimperialista del Sur para contrarrestar las permanentes amenazas de la Casa Blanca.
   Por otra parte, la estrategia internacional de Venezuela, centrada en la adquisición de un papel relevante dentro de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), toma ahora mayor vigencia.
   Asimismo, Caracas ha optado por una inserción internacional que se sustenta en el respeto a la soberanía, con una marcada inclinación hacia la integración regional expresada en disímiles acuerdos, como la Alternativa Bolivariana para las Américas.
   De esa manera, Venezuela se encamina -no sin encontrar obstáculos por parte de Washington- hacia una posición de gran relieve internacional como nunca antes alcanzó en su historia.
   En ese contexto, resulta significativo que la nación sudamericana logró recuperar el control de sus reservas de petróleo, lo cual le abre grandes perspectivas de desarrollo y llevar a cabo abarcadores proyectos de transformación social.
   A su vez, Venezuela tiene ante sí el reto de diversificar su comercio externo, por lo cual consolida y estrecha sus relaciones con países como China y Rusia, y fortalece sus vínculos con el Mercado Común del Sur (MERCOSUR).
   Chávez invita de esa manera a todos los sectores de la vida nacional de distintas ideas y enfoques "a construir esa Venezuela socialista".
   Que nadie le tenga miedo al socialismo, que es fundamentalmente humano, subrayó en su primera alocución ante miles de seguidores tras ser reelecto como presidente de Venezuela.